+ [Pomona]: La semana pasada escribí la entrada más corta de la historia de este blog. Una reflexión sobre las estaciones y el paso del tiempo, la guía para entender las edades que suponen los tránsitos de la primavera al verano, al otoño y al invierno. El ciclo se repite. En el caso de la vida, aunque la metáfora de las cuatro estaciones funciona muy bien, no hay un regreso, al menos que nosotros lo conozcamos, aunque algunos lo supongan. La certeza está en la fe, pero no en la evidencia. La muerte es el final del camino, contrariamente a lo que se afirma en una canción de la misa católica. Este punto permite valorar la vida en su justa medida y autenticidad. Pomona hoy está presente, durante toda la semana, de camino al trabajo, sentí el paso del tiempo de manera evidente, demasiado evidente. Me recogí y el abismo estaba ahí. No era un abismo. De alguna manera, la finitud me agrada.
+ Busco un viejo libro de teoría musical y no lo encuentro. Si tuviese un dios lar me ayudaría. No lo tengo. Buscaré y cuando la búsqueda cese, aparecerá. Es recurrente, pero no alberga ningún misterio.
+ Leo algo sobre La Marquesa de Santa Cruz. Interesante artículo sobre la recuperación del cuadro que escribe Carlos García Santa Cecilia en Fronterad. Los relatos
+ Natura non fecit saltum [La continuidad es la clave: lo discontinuo se opone a la naturaleza]
+ ¿Cómo entender la naturaleza sin un referente claro? Lo discuto en cada trayecto al trabajo e, incapaz, desisto de la tarea. Si observo lo construido, termino por saber de una suma de voluntades que conducen a un futuro que no admite vaticinios. La naturaleza es un espejo y, como tal, lo que obtenemos de su observación es nuestra propia imagen. En ese supuesto referente estamos nosotros. Por lo tanto, no existe tal referente o es este variable. Inestable hasta la nausea. La calidad de lo continuo.
+ Reviso libros pendientes de lectura y me encuentro con un vacío conocido. Todo lector acumula más libros de los que le resulta posible leer. Es condición porque hay más deseo que voluntad. Me gustarías resistirme a esta tendencia y no lo consigo. Me desprendo de libros y eso está bien.
+ Releeo “Balada de Montjuïc” de Joan Margarit. Necesitaba recuperar momentos en que la conexión con otras realidades era punto menos que palpable. ¿Una necesidad o el erotismo de la decadente tarde de verano sumergido en la escritura académica mientras esquivo las rememoraciones de la mañana, ese tránsito laboral donde llevo un tiempo con una extraña incomodidad? Es la erótica de la lectura, un contactos que desliza carnalidad y amor. Desde la carne me dirijo a mi yo que debe resistir (y no hay para tanto).
+ [Termino el párrafo anterior y regreso al poema citado].
+ “Lo que sucede, conviene”, leo en una entrevista que le hacen a una periodista recién jubilada. Lo pienso y tampoco estoy de acuerdo, porque eso sería darle un sentido y una finalidad a algo que no tiene ni tal sentido ni tal finalidad. Quizá lo que deseaba la periodista era expresar la necesidad de saber que todo fluye y no hay manera de oponerse al cambio. Prefiero esta última lectura. La frase queda flotando y me enfrento a la noticia de la última semana en el trabajo: alguien tiene un cáncer de pulmón. Me enteré ayer miércoles y he terminado por enfrentar la frase y la noticia. En realidad es una cuestión de puntos de vista. Podemos ver que las piezas encajan perfectamente o entender que los átomos están cayendo constantemente o viajan sin descanso, a la manera de la Grecia Clásica, pero la reducción a los átomos da una explicación ajustada [el asunto de lo física cuántica y similares queda a un lado y, sobre todo, por el comodín que le otorga al charlatán]. Nada conviene, pero tampoco es inconveniente, conforme al punto de vista elegido.
+ Imagen: sala de exposiciones en el cambio de una muestra a otra muestra.









