sábado, 21 de febrero de 2026

Anverso y reverso


+ Observo el conjunto de este blog y no me reconozco. No sé si es expresión de mi persona o es la creación de un personaje, un sujeto que nunca termino de conocer. Me inclino por lo segundo. El yo y su ficción.


+ Como si se tratase de elaborar listas sin otro propósito que la propia elaboración, los días pasan. Circular y constante, así es la tarea. Son mis días, circulares y constantes. Podría verlo negativa o positivamente, sin embargo, me inclino por establecer una distancia respecto a esta realidad. En sí mismo, cada día es un universo al que lo condiciona nuestra historia pasada, pero, también, se desvela independiente y, en su autonomía, extraño a nosotros mismos. Sé que estoy enfadado. Es el aburrimiento. El enfado se me pasa y me hago cargo de un cierto tedio y reiteración. No es malo el aburrimiento, termino en una conciliadora concesión. El día se cierra sobre sí mismo y las listas de tareas y asuntos pendientes se prolonga más allá de la noche. Me despierto y tardo en conciliar, de nuevo, el sueño. Un espejo me devolverá mi rostro y me reconozco. Así está bien. Consigo, finalmente, dormir.


+ Vacuas y pretéritas. Así son ciertas ideas que se deben podar e impedir su crecimiento. Toda limpieza implica un cierto cansancio, pero se desvela necesaria.


+ Imagen: anverso y reverso.