+ Noto oscilaciones en mis intereses. Se mantienen ciertas devociones, otras desaparecen para regresar más adelante. Es un rasgo de mi carácter. Poco a poco, me conozco y sé cómo conducirme. La tendencia a la serenidad es mi meta. Me desvanezco y la música que amé me devuelve la adolescencia, hoy menos indeseable.
+ [Ecos del pasado]: Led Zeppelin, la Les Paul, la Telecaster, viajes en coche cuando anochece, las rías, evocaciones, el intento de restablecer la fascinación por la música y la carretera, silencio, espera, cuadros en la memoria, una reconstrucción y una idea de la pintura que ha desparecido y renace de sus cenizas, la política, las creencias, el amor y el desamor, la madurez y el paro, el trabajo y el dinero, viajes en coche, otra vez, la música es la eterna compañía, la ausencia de dinero tiene su correlato en las canciones de los Smiths. Ahí queda. Continúa Led Zeppelin en el reproductor.
+ Extraño. Raro. Extravagante. La música e Led Zeppelin me ayuda a escribir, me otorga un ritmo desconocido. He dejado a un lado el barroco y la música para piano. ¿Soy otro? No, solo acto y potencia,
+ [ἔργον]: trabajo.
+ I've been to London, seen seven wonders: lo he pensado tantas veces y me demuestra que cualquier cosa que se te ocurra está ya expresada y que lo que pesa es la expresión, ninguna otra cosa. La canción de Led Zeppelin habla de la monstruosidad de las grandes ciudades. Lo he equiparado en no pocas ocasiones con una enfermedad que se extiende por el organismo: las carreteras son expansiones víricas, las viviendas tumores, etc. El engaño siempre es un error.
+ Imagen: recupero dos fotos del pasado, de un antiguo blog. Su vigencia y pertinencia podrían relacionarse con el inicio del nuevo año. Alimentos, vajilla y cubertería. Las celebraciones están unidas indisociablemente a la comida. Queda ahí la alimentación, como acto y potencia.