+ Todo adquiere sentido en este proceso de recuperación que he emprendido. La música que me interesa para la guitarra [eléctrica] es muy distinta a otros ámbitos de atención. No es el piano, romántico o impresionista, no son las misas de funeral, ni las grandes sinfonías [recuerdo con cariño la segunda de Mahler en el Auditorio Nacional], tampoco es el terciopelo de algunas músicas incidentales que tantas veces me han raptado y conducido a su mundo de ilusión y momentánea felicidad. No. Se trata de recuperar habilidades y alineamientos con una suerte de militancia ruidosa. El ruido cristalino de un rock que ya no es otra cosa que arqueología, historia y pasado. Ahí me sumo porque la edad otorga una distancia que ilumina y explica lo que en pasado no entendíamos. Hoy es ruido, mañana será oscuridad. La nave avanza.
+ Escucho una tertulia de sacerdotes que se empeñan en casar su explicación de la divinidad con la ciencia. No veo la necesidad. Me producen rechazo sus figuras y sus expresiones. Cierro el navegador y pienso en una cosa que dijo uno de ellos: si se habla de azar es por no hablar de dios. Podría tener razón o no tenerla, yo creo que no, pero, con todo, aceptando su argumento, ¿por qué tiene que ser necesariamente el dios que él predica y en la forma y maneras en que él lo predica? ¿por efecto de la fe? No tengo respuesta. Cerré el navegador y me invadió la melancolía, quizá sea por la presencia de un falso absoluto que no responde a nada y es ciego y voluntariosamente incierto. La mala e injusta prensa del nihilismo.
+ Hoy he leído algo sobre la diatriba entre el Jesús histórico y el Jesús mítico. Terminé por dejarlo y me entretuve en observar como la lluvia ensombrecía el día. Un poco de Vicente Amigo y se elevan paisajes y viajes en coche por llanuras hasta llegar al mar. Cádiz, quizá Cádiz. Paisajes. Queda eso. El presente. Llueve. Llueve mucho y hace frío. El invierno va más allá de la metáfora y las diatribas eruditas. Llueve.
+ La “callada lima” del tiempo hoy se percibe con mayor intensidad.
+ Imagen: la noche, el día se desvanece.