+ He vuelto a canciones olvidadas, que ahora suenan en modo continuo. Hay una suerte aislamiento que produce su reproducción. Es algo buscado. Elisabeth Schwarzkopf interpreta las cuatro últimas canciones de Strauss. No hay que pensar mucho. Solo dejarse llevar por la música que impone un ritmo a la escritura: dos frases cortas, una larga, por ejemplo. El café caliente es el complemento perfecto.
+ Casi nos encontramos con el anterior Rey de España. Nos alejamos de aquel lugar en donde podía surgir. Lentamente, en silencio.
+ Las colecciones abren mundos extraños, con una tendencia a lo imposible que resulta inquietante: nadie conseguirá completar su colección y si lo logra, su vida habrá llegado a su final [me digo con un tono dramático y circunstancial]. El propósito nace envenenado y, sin desearlo, contamina la realidad de una manera imperceptible pero eficaz. Surgen preguntas que no soy capaz de responder o no deseo responder porque ese misterio mantiene un aliento literario. ¿Por qué se atesoran relojes, guitarras o sellos, monedas o posavasos? ¿Qué impulso lleva a alguien a juntar tantos elementos sin mayor objeto que la acumulación en sí misma, clasificación y contemplación? Veo con regularidad un video podcast sobre guitarras y me asombra aquella necesidad adquisición. Son instrumentos caros, en principio. Los protagonistas son buenos guitarristas y, creo yo, en su fuero interno saben que una nueva guitarra no les aportará, musicalmente, nada. Es una carrera que no tiene tanto ver con la interpretación, sino que hay una lucha que va más allá de la música. La música no es lo que pesa en la compra. Es más, me parece que podría haber, de hecho existe, alguien en la misma tesitura que ni siquiera sepa tocar la guitarra. No puedo dejar de pensar en la compra y venta de guitarras, en las colecciones y en el deseo de acumular piezas que den fe de esa extraña caza . Después de pensar un poco llego a la conclusión de que es un camino del que apartarse, que a mí no me concierne: con dos guitarras es más que suficiente y, quizá, también dos guitarras son un exceso: ¿es suficiente con una sola guitarra? Sí.
+ Hay tantos comportamientos y ritos que tienen que ver con la conciencia de la muerte, hay otros que son la muerte en sí misma, una muerte en vida.
+ En un estado extraño me he visto sumergido estos días. Una especie de ruptura de la frontera entre el sueño y la vigilia. No consigo explicarlo y esto me causa desconcierto. Mi propósito es olvidar que esto sucedió, no me interesan las explicaciones y me inclino a dar por hecho que se debió a un episodio de cansancio. Confundir la vigilia y el sueño es un camino, una ejemplificación de las posibilidades insospechadas que nos acechan. El olvido, como siempre, hace su trabajo y eso está bien
+ La semana termina con Mr. Wonderful de Fleetwood Mac. Un acierto, la buena dirección y el arco que se estable entre Strauss y F.M. no es poca cosa.
+ Imagen: el recorte de una foto de un tranvía en Oporto. El fragmento es una parte minúscula de la foto. La retoco. Conexiones y olvidos, casi no recuerdo si estuve o no estuve alguna vez en Oporto. Está bien así.
