+ Qué rápido envejece todo. Es un tópico, pero me parece adecuado para aplicarlo a realidades que me inquietaron y hoy me resultan indiferentes. Miedos que envejecen, certezas que se desvanecen, un proceso de desnudarse ante uno mismo. Si alcanzo la ataraxia es porque sé que la circunstancia es propicia y, al tiempo, mudable e inestable. En eso estoy: en cuidar la circunstancia.
+ Cantatas de Bach en reproductor en línea, que tiene como fondo unos edificios de Greenwich que vagamente recuerdo. Una vez estuvimos allí y no distingo aquella visita de un sueño. Rodaban una película y puedo volver a ver a dos fotógrafos con sus cámaras y teleobjetivos, impresionaba su seguridad y su aplomo, se diría que iban a disparar extrañas balas desde una extraña arma de fuego o de luz láser. Por lo demás, me gustó encontrar a unos ancianos que charlaban y toman té mientras vigilaban la entrada a unas estancias. Nos dijeron que no estaba permitido el acceso con una sonrisas muy cinematográficas. Las cantatas también tienden a tejer un fondo de irrealidad que colabora con el proceso de escritura, mientras recuerdo el Observatorio de Greenwich y un fish and chips que tomamos en un mercado. Es un paréntesis y cumple su función con una perfecta exactitud.
+ Poco a poco se ha ido construyendo un cierto interés por Fleetwood Mac. De la primera formación hasta la segunda. La música ocupa un lugar determinante en mi vida y sé que su conocimiento y disfrute resulta ilimitado. Me veo en el espejo. He comprado un libro sobre aquel problemático disco, sobre su grabación. Me lleva a un punto de no retorno, pues han entrado en mi canon.
+ También me he comprado un libro sobre las matemáticas de la medida. Toda una aventura.
+ Imagen: el neutro color de una tarde de otoño.
