sábado, 27 de junio de 2026

Olvido [-s]

 


+ He vuelto a canciones olvidadas, que ahora suenan en modo continuo. Hay una suerte aislamiento que produce su reproducción. Es algo buscado. Elisabeth Schwarzkopf interpreta las cuatro últimas canciones de Strauss. No hay que pensar mucho. Solo dejarse llevar por la música que impone un ritmo a la escritura: dos frases cortas, una larga, por ejemplo. El café caliente es el complemento perfecto.


+ Casi nos encontramos con el anterior Rey de España. Nos alejamos de aquel lugar en donde podía surgir. Lentamente, en silencio.


+ Las colecciones abren mundos extraños, con una tendencia a lo imposible que resulta inquietante: nadie conseguirá completar su colección y si lo logra, su vida habrá llegado a su final [me digo con un tono dramático y circunstancial]. El propósito nace envenenado y, sin desearlo, contamina la realidad de una manera imperceptible pero eficaz. Surgen preguntas que no soy capaz de responder o no deseo responder porque ese misterio mantiene un aliento literario. ¿Por qué se atesoran relojes, guitarras o sellos, monedas o posavasos? ¿Qué impulso lleva a alguien a juntar tantos elementos sin mayor objeto que la acumulación en sí misma, clasificación y contemplación? Veo con regularidad un video podcast sobre guitarras y me asombra aquella necesidad adquisición. Son instrumentos caros, en principio. Los protagonistas son buenos guitarristas y, creo yo, en su fuero interno saben que una nueva guitarra no les aportará, musicalmente, nada. Es una carrera que no tiene tanto ver con la interpretación,  sino que hay una lucha que va más allá de la música. La música no es lo que pesa en la compra. Es más, me parece que podría haber, de hecho existe, alguien en la misma tesitura que ni siquiera sepa tocar la guitarra. No puedo dejar de pensar en la compra y venta de guitarras, en las colecciones y en el deseo de acumular piezas que den fe de esa extraña caza . Después de pensar un poco llego a la conclusión de que es un camino del que apartarse, que a mí no me concierne: con dos guitarras es más que suficiente y, quizá, también dos guitarras son un exceso: ¿es suficiente con una sola guitarra? Sí.


+ Hay tantos comportamientos y ritos que tienen que ver con la conciencia de la muerte, hay otros que son la muerte en sí misma, una muerte en vida.


+ En un estado extraño me he visto sumergido estos días. Una especie de ruptura de la frontera entre el sueño y la vigilia. No consigo explicarlo y esto me causa desconcierto. Mi propósito es olvidar que esto sucedió, no me interesan las explicaciones y me inclino a dar por hecho que se debió a un episodio de cansancio. Confundir la vigilia y el sueño es un camino, una ejemplificación de las posibilidades insospechadas que nos acechan. El olvido, como siempre, hace su trabajo y eso está bien


+ La semana termina con Mr. Wonderful de Fleetwood Mac. Un acierto, la buena dirección y el arco que se estable entre Strauss y F.M. no es poca cosa. 


+ Imagen: el recorte de una foto de un tranvía en Oporto. El fragmento es una parte minúscula de la foto. La retoco. Conexiones y olvidos, casi no recuerdo si estuve o no estuve alguna vez en Oporto. Está bien así.

sábado, 20 de junio de 2026

Sin indicaciones (38)

 

+ El cansancio y el inesperado calor me impiden concentrarme. He trabajado, y, aunque dormí bien, vuelvo a tener sueño. De fondo, Bach. El sábado, este sábado, es un día prometedor. Tras una semana extraña, el sábado se presenta abierto y amplio, propicio para la lectura y la escritura. Una pausa.


+ “Un acreedor poco amable, la vejez, me aconseja que revise mis cuentas y las liquide.” Esto leo hacia las once y media de la mañana. Ahí queda. La revisión de las cuentas y la liquidación de las deudas, resume bastante bien cómo ha discurrido la semana. Declaraciones grandilocuentes y actos que tienden hacia lo deplorable. Veo lo que hace y no ignoro lo que dicen, la contabilidad es implacable: la hipocresía corona el escudo. Me cuesta mantenerme al margen, pero no queda otra. En ello descanso.


+  Los días nos ofrecen extrañas posibilidades. Hoy alguien me habló de espiritualidad y sentí pena. Estuve en silencio y escuche y ella buscaba mi aprobación. Creo que el silencio no era otra cosa que respeto por ella, por su persona, pero, en ningún caso, asentimiento. Hay unas calas que se manifiestan de manera insospechada. Me fui porque el teléfono sonó. Puedo decir que la campana me salvó. 


+ El silencio y uno de sus equivalentes: la página en blanco. Ahí descanso. Lo poético es el ritmo.


+ Imagen: geométrico. 

sábado, 13 de junio de 2026

No despertéis a la serpiente

 


+ Cuando recibimos una ofensa el ofendido anota y el ofensor adquiere, aunque él o ella no lo sepan, una deuda. El silencio es necesario. He aprendido mucho en mi convivencia con los gatos y trato de aplicar sus principios y modales en el discurrir diario. Me ofende. Bien. ¿Guardo silencio? Por supuesto. ¿Mostraré incomodidad? Nunca. Sin embargo, ese rumor queda ahí y desde ahí se expande la estrategia que no busca venganza, sino impasibilidad y distancia. El que quiere acariciar a un gato que no desea que lo acaricien no lo logra y se acerca se expone a un arañazo profundo o a un mordisco bien dirigido a su objetivo. No despertéis a la serpiente.


+ Las deudas siempre terminan por pagarse. No hay plazo que no se cumplan, ni deuda que no se pague.


+ La serpiente se desliza entre la hierba hipnotizada. Su sueño es nuestro sueño. Preservar este sueño nos aporta tranquilidad. La ataraxia es el objetivo. La serpiente se desliza en su sueño hipnótico, yo la observo y sé que en esta vía hay razones que no comprendo y debo mantener en su misterio. La serpiente me indica el camino a seguir. Observaré sus sonámbulas indicaciones.


+ [Winterreise]: Recupero el pasado. El viaje en [o de] invierno lo rescato desde una tarde que conducía entre bosques y en Radio Clásica hablaron de la composición de Schubert. El cielo gris, los árboles entre el verde y el negro, el anuncio de la noche. La música penetro en aquella furgoneta blanca y todo se tiño de los arabescos románticos que yo presentía. Compré el CD, compré un ensayo sobre la obra del tenor Ian Bostridge. Una manera de sumergirse en el proceso de composición, en los condicionantes que conducen a la cristalización de la melancolía. Schubert se moría y en su final había algo moral que yo rechazo plenamente. Había contraído la sífilis y sus consecuencias eran patentes. Solo queda la música. La furgoneta avanzaba y el día se terminaba. Ahora escucho la primera de las canciones y el piano me transporta a aquellos días, cuanto mi padre estaba vivo y yo me preguntaba por las razones del Romanticismo. Imbuido en el nihilismo, sabía que no hay nada que tenga sentido, que el sentido lo tenemos que poner nosotros. Esa es la tarea. La serpiente, ay, reptaba en sus sueño sonámbulo. Yo lo recuerdo todo con exactitud.


+ He puesto El viaje en [o de] invierno en esta labor de escritura que me impuesto y tanto pesar me causa, aunque hablar de pesar sea exagerado.


+ Me detengo en la música del primer Fleetwood Mac atraído por el añejo sonido y la arqueología que se supone. Todo es tan viejo, tan viejo como un amplificador de válvulas. Indagar en el pasado, un pasado que pude vivir, allá por los ochenta, y no lo hice. Ahora lo construyo con plena consciencia de la propia construcción. Todo lo ignoraba y ahora recupero lo que no conocí. ¿Soy otro? Siempre somos otros, nunca permanecemos, esto nos abre las puertas a la invención: la invención del pasado. Las guitarras, las armónicas, un aroma de tabaco viejo y cerveza caliente, la conversacion bien trabajada, los exhaustos y precisos usos de los sustantivos, el olvido de los adjetivo, la imposibilidad de la permanencia. Una respiración, el aliento, un ritmo preciso. Yo soy el que no fui y ahora reconstruyo [o construyo] el recuerdo que únicamente responde a mis deseos [los de hoy, tal vez los de mañana].


+ Imagen: recorte. 


sábado, 6 de junio de 2026

Sin indicaciones (37)

 


+ ¿Cuándo llegué a la conclusión de que el cambio es la explicación a muchas diatribas y tribulaciones? Ese momento marcó un antes y después, pero no soy capaz de situarlo en la línea temporal. No es que tenga mucha importancia porque, en realidad, solo me interesa el presente, pero me gustaría localizar no el momento sino la época y relacionarlo con lecturas y experiencias. No tiene importancia. Observo la manera en que se ha ido aclimatando la visión del mundo al momento mediante, sobre todo, una labor de poda. Hay que aprender para luego olvidar. Sigo en ello. 


+ Postergar o procrastinar. En la elección hay una marca de época. Resulta interesante observar como el uso del léxico caracteriza a una persona y la sitúa el tiempo o en una época. He planteado la elección con la que inicio este párrafo y he obtenido unas respuestas que se razonan en función del gusto, el buen gusto. Pero más de eso creo que se trata de lo conveniente o inconveniente que resulta para los jóvenes o los viejos su uso. Yo, intencionadamente, me sitúo entre los dos, aunque pertenezco generacionalmente a la primera opción. Repito: “nada de lo humano me es ajeno” sin aportar el origen de la cita porque está muy usada y utilizada espuriamente, a pesar de que conserva toda su fuerza para momentos determinados y con una dosis bien medida.


+ La cita tiene su origen en una comedia de Terencio, pero eso ya no tiene importancia. 


+ Imagen: espacios vacíos, lóbregos espacios [que me encuentro en el camino al trabajo cada mañana, muy temprano].