+ Sinestesia: “esperar oscuro” (Villamediana)
+ Ayer llovió mucho. Hoy le cambié la cuerdas a la Telecaster. Marilín parece feliz. Es feliz. Todo está en orden y armonía. La lluvia me devuelve tiempos de la infancia y la guitarra se suma a la sensación. La gata es un regalo divino. La transparencia y la emoción son simétricas. Leo, escucho, guardo silencio. La lluvia, las guitarras, los gatos. La unidad, también, se construye.
+ Los elementos descontextualizados causan perplejidad. En el museo se utiliza esta técnica para desconcertar al visitante. Se consigue en ocasiones. Pienso en las paredes de una casa que se han desmontado y se muestran como si fuese un recortable destinado a los niños o el plano que se puede ver en el proyecto de una edificación. Esto me ha servido para, mientras paseo en soledad, ver una pared y reconocer en ella lo pictórico que contiene. A veces, el paseo es una extensión del museo, del arte. Exprimo, cuando puedo, esta posibilidad.
+ He llegado a un punto en que cuando alguien me habla de cualquier asunto y, subrepticiamente, sale a colación “lo espiritual”, me pongo en prevención. Sé que hay algo que chirría, que me va a molestar. Yo vivo, de alguna manera, en lo oscuro o, mejor dicho, en lo hermético. He decidido permitir a muy pocas personas adentrarse en este recinto. Yo supongo que es algo que se relaciona, sin duda, con la edad. Me vale así y hablarme de espiritualidad es violentar las normas que he impuesto, por esto, y no por otra cosa, necesito protegerme. Lo sé, la previsión no siempre es necesaria, pero anticiparse es construir la victoria, si es que victorias y derrotas se trata, que no lo creo. Solo es protección, porque no quiero soporta el fastidio que supone esa simpleza. El día se termina y todo llegará, así, a su final.
+ Me detengo en la idea de hermético: “impenetrable, cerrado, aun tratándose de algo inmaterial.” Esta es la segunda acepción que ofrece el diccionario de la RAE. Me parece perfecta y acota lo expresado en el párrafo anterior con precisión.
+ “No hemos conocido el bien hasta que le hemos perdido.” (Fragmento del Quijote que alguien utiliza como pórtico de su libro). Lo hago mío porque me parece más que acertado y conveniente para el momento.
+ Vuelvo a escuchar Exile On Main St. Me subyuga, todavía. Es mi disco favorito, si discos favoritos está permitido tener, de los R.S. Lo entiendo a la perfección. La guía que sostiene las guitarras, una vibración, el instante previo al último aliento de la juventud. La madurez. Mis guitarras son mi castillo. Extrañas canciones que parecen haber estado ahí siempre. Suena y yo reflexiono sobre el papel de las guitarras y la música en mi vida. Lo sé, hay gente que no escucha música y se le nota. Para ellos solo es una elongación sin sentido. Yo estoy en la otra orilla. La música es importante, el Exile es fundamental.
+ Imagen: los últimos días del otoño.
